el bautizo de Lorca

Qué iglesia más rebonita Nuestra Señora de la Anunciación. Con cuanto amor y alegría fue el bautizo aquella tarde, olían las amapolas y el azahar del limón y hasta se quedó en silencio la paloma y su pichón. ¡Mira el pajarito azul que te voy a retratá! Abre los ojos mi niño y sonriele a mamá que los rosales trepan «pa» poderte contemplar.

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