los títeres

Qué contento estoy, prima Aurelia, de ver titeres y cachiporritas. Cuando lleguemos a casa yo seré el guionista de historias de mariposas encantadas, de flores y señoritas. Pero qué pena me da estos pobrecitos niños descalzos y faltos de pan. ¿La gente no se para al ver tanta injusticia? Sí, Federico, se paran, miran y se van. Tienen pan de sobra y calzan botas para montar.

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